martes, 2 de noviembre de 2010

EL ARTE DE ESTAR BIEN.

Si no queremos enfermar… expresemos nuestros sentimientos. Las emociones y sentimientos ocultos, reprimidos, terminan en enfermedades como la gastritis, úlcera, dolor lumbar y de la columna.

Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera en cáncer. Entonces, vayamos a un confidente para compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, ¡nuestros errores! ¡El diálogo, el hablar, la palabra, son remedios poderosos y una excelente terapia!

Si no queremos enfermar… tomemos decisiones. La persona indecisa se mantiene en duda, en ansiedad, en angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones y agresiones. La historia de la humanidad se ha escrito por decisiones. Decidir es precisamente saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar a otros. La gente indecisa son víctimas de malestares gástricos y nerviosos y de problemas cutáneos.

Si no queremos enfermar… encontremos soluciones. La gente negativa no encuentra soluciones y agrandan los problemas. Prefieren la lamentación, el chisme y el pesimismo. Es mejor encender un cerillo que lamentarnos de la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce una de las cosas más dulces que existen. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no queremos enfermar… no vivamos por apariencia. Quien oculta la realidad, pretende posar y siempre quiere dar la impresión de estar bien. Quiere ser visto como perfecto, relajado, etc., pero está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Estas son gente con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.

Si no queremos enfermar… aceptemos. El rechazo de la aceptación y la ausencia de la auto estima, nos hacen alienarnos a nosotros mismos. Estar en paz con nosotros mismos es el núcleo de una vida saludable. Los que no aceptan esto, se tornan envidiosos, celosos, imitadores, ultra competitivos y destructivos. Seamos aceptados, aceptemos que somos aceptados, aceptemos las críticas. Es sabiduría, sentido común y buena terapia.

Si no queremos enfermar… confiemos. Quien no confía, no se comunica, no está abierto, no se relaciona, no crea relaciones profundas y estables, no sabe cómo hacer amistades genuinas. Sin la confianza, no hay relaciones. La desconfianza es falta de fe en nosotros mismos y en la fe misma.

Si no queremos enfermar… no vivamos la vida tristes. El buen humor, la risa el reposo, la felicidad. Estas reponen la salud y traen larga vida. La persona feliz tiene el don de mejorar el ambiente dondequiera que viva. “El buen humor nos salva de manos del médico”. La felicidad es salud y terapia.



El pensamiento de hoy trae buenas noticias para quienes buscan continuamente alguna receta que les ayude a prevenir enfermedades. Su autor precede cada párrafo con la frase “Si no queremos enfermar…” y eso debería animarnos a todos. No cabe duda que nuestro estado anímico influye en gran manera en nuestro organismo y su salud. De hecho, que el origen de una enfermedad sea psicosomática, no la hace menos “enfermedad”. Así que, espero que sepamos tomar y valorar los sabios consejos del pensamiento de hoy… para nuestro bienestar tanto nuestro como el de quienes nos rodean. Que Dios les continúe bendiciendo.



Dr. Dráuzio Varella; enviado por Kartik Bodawala

miércoles, 7 de abril de 2010

Paz En Medio De La Tormenta...


Cuántas veces por problemas ajenos a nosotros mismos se levantan tormentas que arrasan no sólo a una persona o a una familia, o a una ciudad, sino a todo un país o al mundo entero. Problemas que están fuera del alcance de nuestras manos. Y nos preocupamos porque nos afecta lo que ocurre a nuestro alrededor. Y si es alguien más cercano se llega a la desesperación y hasta a la angustia. Hay familias que se han desquebrajado con la separación de los padres, por la muerte o el secuestro de un ser querído, por no haber mantenído la calma en medio de la tormenta. Algunas personas son tan vulnerables que por la tristeza se aislan y se niegan a la ayuda, creyendo que no se les entiende, y les cuesta tánto superar esa experiencia que las depresiónes comienzan a dominarles y los hace presa de una tristeza profunda y desvastadora. En ocasiones con finales trágicos.
No es fácil mantener la serenidad en medio de tanto dolor o enojo, pero tampoco se resolverá si nos desesperamos, porque no veremos con claridad la posible salida, ni obraremos con justicia, y no seremos imparciales, y eso empeorará cualquier problema que se enfrente. En un problema conyugal la serenidad sería lo ideal.
En el caso de una muerte de un ser querído hay que entender que es una ley natural como el nacer, y que llegará algún día, y que desde antes de que eso ocurra, debemos estar conscientes de ello. Sin duda la separación es muy dolorosa, Y hay que darle su tiempo al duelo, pero no caer en una tristeza larga y profunda que termine robándonos la alegría de seguir viviendo.
En un caso de secuestro, aparte de doloroso, es angustiante por la presión que ejercen sobre los familiares y por el peligro que corre su ser querído, ya que no saben si lo volverán a ver. Pero aún así hay que mantener la calma, la serenidad ante todo.
Si miramos hacia Dios, pidiendo ser llenos de su paz y sabiduría, nos mantendremos ecuánimes, con una paz que sobrepasa todo entendimiento y con una mente clara para resolver con sabiduría, con amor, justicia y paciencia cualquier problema o evento que surja. Estamos viviendo tiempos muy difíciles y violentos en todo el mundo, y hay que prepararse para ello, no sólo para sobrevivir, sino para "vivír" plenamente aún en ésas situaciónes, llenando nuestro corazón de amor, para darlo generosamente día a día, practicar la paciencia, la compasión, la misericordia, y el gozo que tanta falta hace en la humanidad. Ser luz donde estémos... Como también estar siempre gozosos. Que nuestra alegría contagie al mundo entero. Tal vez al principio será dificíl conservar la serenidad y una actitud gozosa, y tal vez mil tormentas amenacen alrededor, pero conforme desarrollemos la plena confianza en Dios, aprenderémos a tener tranquilidad y a no borrar jamás una sonrisa. No dejemos que nada ni nadie, nos robe la paz, la fortaleza y la alegría.
Tal vez en éste momento estás pasando momentos difíciles. Sin embargo quiero a animarte a continuar, a no volver atrás...a dirigir tu mirada a Jesús y recibir de El las fuerzas necesarias para avanzar paso a paso...pero con firmeza y confianza.


Autor: Betsy Z Zav

lunes, 15 de marzo de 2010

EL PERDÓN.

El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan, pues confundimos
esencialmente lo que es perdonar, y nos resistimos a la posibilidad de
empequeñecer los eventos ocurridos u olvidados.
El perdón no es el olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió,
ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos,
que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente, que el perdón debe de conducirnos inexorablemente
a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor
y por tal motivo lo rechazamos.
No implica eso para nada, el PERDÓN es únicamente PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie, o modifique su conducta
pues lo más probable es que esta persona no cambie, y es más a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas", sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano,
y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando ésta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente
no perdonamos de corazón, pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado,
el pasado no tiene como ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza
y desolación que vivimos, y lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepta el error, nada de eso cambiarán los hechos ni lo ocurrido
en el pasado, solo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, yá que neutraliza
los recursos emocionales que tenemos.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a Ti mismo,
por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron
y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptemos que somos APRENDICES!
Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer
las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona Para Que Puedas Ser Perdonado.
Recuerda Que Con La Vara Que Mides, Serás Medido...
Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen,
bendecid a los que os maldicen...
Porque si amas a los que te aman, ¿qué mérito tiene?
"EL AMAR EMBELLECE TU ALMA, Y EL PERDONAR TE ENGRANDECE".

Autor: zareth

sábado, 13 de marzo de 2010

jueves, 11 de marzo de 2010

Breve canción de mar



Con un mar de besos remotos se esculpe la sirena
Dimensiones inéditas se confunden
En el espejo de la lejanía
Pero ella llega como siempre a abrigarme en sus brazos
A envolverme con sutiles aromas marinos
En las prisas del amor la estrecho con estos breves cantos
Mientras las olas rompen festivas
Sobre la eterna quietud del litoral
Ojalá se quede para celebrar con ella
El triunfo de la historia.