lunes, 10 de diciembre de 2012

Sanando las heridas del matrimonio.

La mayoría de seres humanos que dan inicio a la vida matrimonial lo hacen con la expectativa de que en el transcurso de los años la relación de pareja sea fortalecida y la comunicación conyugal permita superar cualquier dificultad que se presente. Sin embargo la afirmación “en las malas y en las buenas”, pareciera haberse dejado de lado, sobretodo cuando los conflictos, las diferencias y las crisis surgen, dejando a su paso lesiones con efectos profundos y permanentes. Cuando se habla de heridas en el matrimonio, se suele evocar aquellas que permanecen después de una fuerte discusión, al haber recurrido, uno o ambos miembros de la pareja, a gritos, ofensas u otras expresiones de violencia emocional y aún física. Es frecuente también encontrar heridas, cuando la pareja ha vivido humillaciones e infidelidad, entre otras cosas. Sin embargo, muchas veces las lesiones aparecen y se profundizan con el pasar del tiempo casi sin darnos cuenta. Especialmente esto ocurre cuando la pareja se ha ignorado mutuamente, desatendido, descalificado o ha recurrido a otras formas de respuesta inadecuada ante los dificultades del matrimonio, que pueden o no desembocar en conflictos aún mayores. Otra forma en que pueden surgir las heridas en el matrimonio, tiene que ver con las expectativas que cada uno tiene antes de constituirse en pareja, y la desilusión que representa confrontarse con una realidad distinta. De igual forma, cuando las pequeñas diferencias no resueltas, la rutina, el abandono y la falta de interés van marcando o determinando una actitud que se prolonga en el tiempo, la distancia en la vida conyugal se empieza a imponer y es frecuente que de por esta situación se produzcan lesiones que pueden conducir a permanentes heridas que causan mucho dolor y fricción en la relación matrimonial. Los recuerdos dolorosos hacen que tanto en los aspectos personales, como a nivel de la relación de pareja, el ser humano tienda a estancarse y no logre desarrollar sus propias habilidades. Las heridas provocan pesar, porque son resultado de sentimientos de amargura, tristeza, frustración y, en algunos casos, de ira e impotencia. Estas van afectando los pensamientos y los sentimientos, y pueden acompañar a la persona durante mucho tiempo, aun cuando la situación del pasado aparentemente pareciera ser superada. Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad. Pueden hacer que la pareja sea prisionera de eventos o situaciones del pasado e impedir que puedan ver el porvenir con esperanza, ánimo y alegría. Un aspecto importante para iniciar el camino hacia la sanidad en las relaciones matrimoniales, es no negar lo que se siente. En algunas ocasiones las personas que tratan de ocultar sus lesiones emocionales o recuerdos que le entristecen, lo único que logran es prolongar y profundizar sus heridas. Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó. Debemos tener en nuestros pensamientos, emociones y sobretodo en nuestra voluntad, el propósito de soltar los acontecimientos o circunstancias del pasado que nos lastimaron. Esta decisión (dejar atrás el pasado), conlleva una decisión de perdonar y perdonarnos y aunque el perdón puede parecer en un principio, no ser algo que se sienta en el corazón, si se mantiene como decisión, paulatinamente se irá incorporando a nuestras emociones. Una herida emocional o física, no se olvida fácilmente, pero al “cicatrizar” el evento pasado, se recuerda sin dolor. Es así como el perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas, posibilitando iniciar el camino para la superación de cualquier escenario adverso que haya marcado a los que conforman una pareja. Para sanar las heridas del matrimonio se debe asumir la decisión de perdonar, sabiendo que esto se logra mediante un proceso que toma tiempo, por lo que cada persona debe tener paciencia y perseverancia. No se debe olvidar que el primer paso, está en identificar lo que nos a causado el dolor y no dejarlo profundizar en el transcurso del tiempo. Cada pareja debe resolver oportunamente aquellas cosas que les lastiman, para que no se conviertan en heridas permanentes, sólo así podrán disfrutar de una vida matrimonial de paz y libertad. Para recordar * Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad. * Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó. * El perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas. Por Jesús Rosales

jueves, 15 de noviembre de 2012

"BORRANDO LAS HERIDAS DEL PASADO" Ninguno de nosotros está exento de heridas y traiciones, menosprecio y ofensas. El asunto es que hacemos con ellas. Generalmente ante una herida en nuestra piel, de acuerdo a su tamaño vamos a especialistas que puedan ayudarnos. Cuando es un lugar visible, tratamos que no nos quede ninguna cicatriz, y nos olvidamos completamente de ella. Muchas veces sí quedó algo visible solamente lo recordamos cuando de pronto alguien nos pregunta ¿Qué te sucedió? ¿Pero qué sucede cuando las heridas son en el alma? ¿Sabía usted que hay una manera de apretar la tecla de “delete” para borrar ese pasado que ocasionó la herida, el mal recuerdo etc.? ES EL PERDÒN, cuando usted perdona de todo corazón al que lo hirió, no regresará nunca más hacia atrás a recordar algo que te causó dolor. La pregunta es ¿Para qué vivir dos, tres o cien veces lo que te causó dolor? Lamentablemente, muchas personas se olvidan de este gran beneficio de perdonar al ofensor, para liberarse uno mismo. Piensan que no se lo merece; y si una persona no se arrepintió, de todo corazón de lo malo que hizo: Lo volverá a hacer. Usted debe cuidar su corazón, para que no lo vuelvan a herir pero, también debe cuidarlo perdonando de manera que no vuelva al pasado, sino que viva el futuro en expectación de gloria, sin dejar que esas cosas del pasado lo vuelvan hacia atrás. Recuerde Jesús vino a sanar a los quebrantados de corazón, si algo te quebrantó, la tecla “delete” de tu alma que es el perdón y esta es la clave para vivir en gozo. ¿Quiere hacerlo hoy? De lo contrario Dios respeta su decisión pero recuerde… EL HIZO TODO PARA QUE VIVAS UNA VIDA ABUNDANTE, CUANDO PONEMOS POR OBRAS SUS PRINCIPIOS. Oscar Agüero.