miércoles, 7 de abril de 2010

Paz En Medio De La Tormenta...


Cuántas veces por problemas ajenos a nosotros mismos se levantan tormentas que arrasan no sólo a una persona o a una familia, o a una ciudad, sino a todo un país o al mundo entero. Problemas que están fuera del alcance de nuestras manos. Y nos preocupamos porque nos afecta lo que ocurre a nuestro alrededor. Y si es alguien más cercano se llega a la desesperación y hasta a la angustia. Hay familias que se han desquebrajado con la separación de los padres, por la muerte o el secuestro de un ser querído, por no haber mantenído la calma en medio de la tormenta. Algunas personas son tan vulnerables que por la tristeza se aislan y se niegan a la ayuda, creyendo que no se les entiende, y les cuesta tánto superar esa experiencia que las depresiónes comienzan a dominarles y los hace presa de una tristeza profunda y desvastadora. En ocasiones con finales trágicos.
No es fácil mantener la serenidad en medio de tanto dolor o enojo, pero tampoco se resolverá si nos desesperamos, porque no veremos con claridad la posible salida, ni obraremos con justicia, y no seremos imparciales, y eso empeorará cualquier problema que se enfrente. En un problema conyugal la serenidad sería lo ideal.
En el caso de una muerte de un ser querído hay que entender que es una ley natural como el nacer, y que llegará algún día, y que desde antes de que eso ocurra, debemos estar conscientes de ello. Sin duda la separación es muy dolorosa, Y hay que darle su tiempo al duelo, pero no caer en una tristeza larga y profunda que termine robándonos la alegría de seguir viviendo.
En un caso de secuestro, aparte de doloroso, es angustiante por la presión que ejercen sobre los familiares y por el peligro que corre su ser querído, ya que no saben si lo volverán a ver. Pero aún así hay que mantener la calma, la serenidad ante todo.
Si miramos hacia Dios, pidiendo ser llenos de su paz y sabiduría, nos mantendremos ecuánimes, con una paz que sobrepasa todo entendimiento y con una mente clara para resolver con sabiduría, con amor, justicia y paciencia cualquier problema o evento que surja. Estamos viviendo tiempos muy difíciles y violentos en todo el mundo, y hay que prepararse para ello, no sólo para sobrevivir, sino para "vivír" plenamente aún en ésas situaciónes, llenando nuestro corazón de amor, para darlo generosamente día a día, practicar la paciencia, la compasión, la misericordia, y el gozo que tanta falta hace en la humanidad. Ser luz donde estémos... Como también estar siempre gozosos. Que nuestra alegría contagie al mundo entero. Tal vez al principio será dificíl conservar la serenidad y una actitud gozosa, y tal vez mil tormentas amenacen alrededor, pero conforme desarrollemos la plena confianza en Dios, aprenderémos a tener tranquilidad y a no borrar jamás una sonrisa. No dejemos que nada ni nadie, nos robe la paz, la fortaleza y la alegría.
Tal vez en éste momento estás pasando momentos difíciles. Sin embargo quiero a animarte a continuar, a no volver atrás...a dirigir tu mirada a Jesús y recibir de El las fuerzas necesarias para avanzar paso a paso...pero con firmeza y confianza.


Autor: Betsy Z Zav