jueves, 20 de agosto de 2015




El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan, pues confundimos
esencialmente lo que es perdonar, y nos resistimos a la posibilidad de
empequeñecer los eventos ocurridos u olvidados.
El perdón no es el olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió,
ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos,
que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente, que el perdón debe de conducirnos inexorablemente
a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor
y por tal motivo lo rechazamos.
No implica eso para nada, el PERDÓN es únicamente PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie, o modifique su conducta
pues lo más probable es que esta persona no cambie, y es más a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas", sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano,
y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando ésta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente
no perdonamos de corazón, pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado,
el pasado no tiene como ser cambiado.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza el deseo de hacer lo correcto. Lo que conviene. El perdonar no es un sentimiento, es una decisión.

Es totalmente normal y natural que un ser humano experimente tristeza y melancolía por cortos periodos de tiempo, debido a varias razones o circunstancias, como son la pérdida de un ser querido, un divorcio, la pérdida súbita del empleo, depresión post-parto, enfermedades, problemas familiares, entre otros. Sin embargo, cuando estos síntomas de tristeza y desánimo persisten por largos periodos de tiempo (por más de dos semanas), puede ser indicativo de que se esté sufriendo de depresión.

Uno de los indicativos principales al momento de evaluar si una persona sufre de depresión, es que la misma puede surgir sin razón aparente. Puede que una persona tenga una vida normal, sin mayores preocupaciones y problemas, y sin embargo, se siente constantemente triste, pierde el interés por las actividades que antes le motivaban, e inclusive, puede alterar su vida cotidiana por completo, como ir al trabajo, ir de compras, practicar su deporte favorito, entre otros.

ESTADÍSTICAS:
Más de 20 millones de personas en los Estados Unidos padecen de depresión, y aproximadamente, cerca de 1 millón de puertorriqueños sufren esta condición sin tan siquiera saberlo. Sabemos que es una alta cantidad de personas en Puerto Rico las que experimentan algunos o todos estos síntomas sin tener un conocimiento claro de lo que les ocurre.

La depresión afecta a personas de todas las edades. Se han registrado casos aún en niños pequeños y hasta ancianos, aunque las edades promedio fluctúan entre los 25 a 40 años. Tampoco discrimina en términos de raza, religión y grupos étnicos. Sin embargo, se ha podido comprobar que son las mujeres las que más padecen de depresión que los hombres.

La mayoría de estas personas experimentan por lo menos un episodio de depresión durante su vida, aunque en muchos casos, éstos tienden a ser recurrentes si no son tratados adecuadamente.

SÍNTOMAS:
La depresión puede ser diagnosticada por un profesional de la salud mental, como un psiquiatra. Sin embargo, usted puede auto-examinarse a través de esta página para tener una idea general si está padeciendo de depresión. Es importante señalar que solamente un profesional de la salud mental puede hacer un diagnóstico exacto y ayudarlo a recuperarse de esta condición.

Recuerde que por lo menos tres (3) de estos síntomas deben estar presentes por más de dos semanas. Entre los síntomas más comunes se encuentran:

Tristeza constante, tristeza profunda y ganas de llorar todo el tiempo

Cansancio extremo y falta de energía

Falta de interés por las cosas que antes disfrutaba

Cambios en los patrones de sueño (esto incluye insomnio total, parcial o estar durmiendo todo el tiempo)

Falta de apetito

Dificultad para concentrarse

Sentimientos de culpa, inutilidad y frustración sin razón aparente

Aislamiento en casos más severos

Falta de capacidad para tomar decisiones correctas

Sentimientos de desesperanza, desasosiego

Preocupación extrema por problemas cotidianos

Cambio del enfoque y perspectiva ante las situaciones de la vida

Ansiedad

Irritabilidad

Pensamientos de muerte y hasta suicidio


Otros síntomas que puede experimentar una persona depresiva pueden ser dolor de estómago, de pecho, dolores de cabeza y espalda baja, diarrea, problemas digestivos y náuseas.

CAUSAS:
Se han realizado muchas investigaciones relacionadas a la depresión, aunque todavía no existe una causa totalmente definida para que surja. Algunos expertos indican que una persona puede sufrir un episodio de depresión luego de una situación de estrés extremo, aunque en muchos otros casos la depresión surge sin razón aparente.

Muchos profesionales de la salud mental opinan que la depresión puede surgir a través de la genética. La misma puede heredarse de parientes cercanos tales como tíos o abuelos, aunque no sean descendientes directos como lo es de padres a hijos.

En las últimas investigaciones que se han realizado se ha determinado que la depresión surge a consecuencia de un desbalance químico en el cerebro, por lo cual ya se cataloga la depresión como una condición médica al igual que la diabetes y la hipertensión. Este desbalance químico se debe a una distribución deficiente de una sustancia llamada serotonina a través de las neuronas o células cerebrales. Los síntomas de depresión, así como otras condiciones del estado de ánimo (trastornos de pánico, trastorno de ansiedad, trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo/compulsivo) surgen cuando esta sustancia neurotransmisora no se distribuye adecuadamente a través de los nervios en el cerebro.

TRATAMIENTO:
Gracias a las investigaciones y avances de la medicina, la depresión ya se puede catalogar como una condición tratable, y en muchos casos, la persona que la sufre puede recuperarse totalmente y volver a tener una vida plena y normal. Existen varias alternativas de medicamentos antidepresivos - que no son adictivos ni crean dependencia - los cuales ayudan a que la serotonina vuelva a distribuirse adecuadamente a través de las células nerviosas del cerebro. Estos medicamentos se conocen como Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (SSRI’s por sus siglas en inglés).

Es importante señalar que además del tratamiento médico con antidepresivos, es sumamente necesario combinar los medicamentos con la psicoterapia, tanto individual, como grupal para que los resultados y la recuperación sea más rápida y exitosa. Tampoco podemos pasar por alto la ayuda y apoyo espiritual que un pastor, un sacerdote y/o ministro puede proveerle durante el proceso de recuperación. Una actitud y mentalidad positiva, junto con una buena dosis de fe pueden hacer la diferencia para una recuperación total y completa.

Como dato adicional, es importante recalcarle al paciente de depresión que una vida balanceada es sumamente importante, saludable y vital en el proceso de recuperación. Todo exceso es dañino para la salud física y emocional del ser humano. Evite el trabajar excesivamente, así como el realizar cualquier actividad sin moderación. Es importante tomar sus horas de descanso y sueño en serio, comer saludablemente, hacer ejercicios, hacer actividades recreativas, disfrutar con sus familiares y amigos, visitar una iglesia, orar y meditar, entre otros.

DICHOSOS LOS QUE LLORAN, PORQUE ELLOS RECIBIRÁN CONSOLACIÓN. (Mt. 5:4)
DICHOSOS LOS QUE LLORAN, PORQUE ELLOS RECIBIRÁN CONSOLACIÓN. (Mt. 5:4)

martes, 11 de agosto de 2015

EL PERDÓN... Básico para ser libre, para sanar el alma, para amar y vivir en plenitud. El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo. Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan, pues confundimos esencialmente lo que es perdonar, y nos resistimos a la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidados. El perdón no es el olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió. No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento. No es aceptar lo ocurrido con resignación. No es negar el dolor. No es minimizar los eventos ocurridos. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos, que nos causaron dolor o enojo. Creemos erradamente, que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor. Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos. No implica eso para nada, el PERDÓN es únicamente PARA TI y para nadie más. No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie, o modifique su conducta pues lo más probable es que esta persona no cambie, y es más a veces se ponen hasta peor. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado. El perdón se debe de realizar "sin expectativas", sin esperar que nada suceda. Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano,y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará. Si estamos esperando ésta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón, pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento. Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor. Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO. EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor. No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene como ser cambiado. Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, y lo mal que nos sentimos. Al esperar una disculpa, que se acepta el error, nada de eso cambiarán los hechos ni lo ocurrido en el pasado, solo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tenemos. El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario. Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a Ti mismo, por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas. Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer. Aceptemos que somos APRENDICES! Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir. Perdona Para Que Puedas Ser Perdonado. Recuerda Que Con La Vara Que Mides, Serás Medido... Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen... Porque si amas a los que te aman, ¿qué mérito tiene? "EL AMAR EMBELLECE TU ALMA, Y EL PERDONAR TE ENGRANDECE". PERDONA EN TODO TIEMPO... HAZLO POR TI. CON AMOR… UN ABRAZO CÁLIDO A TU ALMA.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Sanando las heridas del matrimonio.

La mayoría de seres humanos que dan inicio a la vida matrimonial lo hacen con la expectativa de que en el transcurso de los años la relación de pareja sea fortalecida y la comunicación conyugal permita superar cualquier dificultad que se presente. Sin embargo la afirmación “en las malas y en las buenas”, pareciera haberse dejado de lado, sobretodo cuando los conflictos, las diferencias y las crisis surgen, dejando a su paso lesiones con efectos profundos y permanentes. Cuando se habla de heridas en el matrimonio, se suele evocar aquellas que permanecen después de una fuerte discusión, al haber recurrido, uno o ambos miembros de la pareja, a gritos, ofensas u otras expresiones de violencia emocional y aún física. Es frecuente también encontrar heridas, cuando la pareja ha vivido humillaciones e infidelidad, entre otras cosas. Sin embargo, muchas veces las lesiones aparecen y se profundizan con el pasar del tiempo casi sin darnos cuenta. Especialmente esto ocurre cuando la pareja se ha ignorado mutuamente, desatendido, descalificado o ha recurrido a otras formas de respuesta inadecuada ante los dificultades del matrimonio, que pueden o no desembocar en conflictos aún mayores. Otra forma en que pueden surgir las heridas en el matrimonio, tiene que ver con las expectativas que cada uno tiene antes de constituirse en pareja, y la desilusión que representa confrontarse con una realidad distinta. De igual forma, cuando las pequeñas diferencias no resueltas, la rutina, el abandono y la falta de interés van marcando o determinando una actitud que se prolonga en el tiempo, la distancia en la vida conyugal se empieza a imponer y es frecuente que de por esta situación se produzcan lesiones que pueden conducir a permanentes heridas que causan mucho dolor y fricción en la relación matrimonial. Los recuerdos dolorosos hacen que tanto en los aspectos personales, como a nivel de la relación de pareja, el ser humano tienda a estancarse y no logre desarrollar sus propias habilidades. Las heridas provocan pesar, porque son resultado de sentimientos de amargura, tristeza, frustración y, en algunos casos, de ira e impotencia. Estas van afectando los pensamientos y los sentimientos, y pueden acompañar a la persona durante mucho tiempo, aun cuando la situación del pasado aparentemente pareciera ser superada. Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad. Pueden hacer que la pareja sea prisionera de eventos o situaciones del pasado e impedir que puedan ver el porvenir con esperanza, ánimo y alegría. Un aspecto importante para iniciar el camino hacia la sanidad en las relaciones matrimoniales, es no negar lo que se siente. En algunas ocasiones las personas que tratan de ocultar sus lesiones emocionales o recuerdos que le entristecen, lo único que logran es prolongar y profundizar sus heridas. Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó. Debemos tener en nuestros pensamientos, emociones y sobretodo en nuestra voluntad, el propósito de soltar los acontecimientos o circunstancias del pasado que nos lastimaron. Esta decisión (dejar atrás el pasado), conlleva una decisión de perdonar y perdonarnos y aunque el perdón puede parecer en un principio, no ser algo que se sienta en el corazón, si se mantiene como decisión, paulatinamente se irá incorporando a nuestras emociones. Una herida emocional o física, no se olvida fácilmente, pero al “cicatrizar” el evento pasado, se recuerda sin dolor. Es así como el perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas, posibilitando iniciar el camino para la superación de cualquier escenario adverso que haya marcado a los que conforman una pareja. Para sanar las heridas del matrimonio se debe asumir la decisión de perdonar, sabiendo que esto se logra mediante un proceso que toma tiempo, por lo que cada persona debe tener paciencia y perseverancia. No se debe olvidar que el primer paso, está en identificar lo que nos a causado el dolor y no dejarlo profundizar en el transcurso del tiempo. Cada pareja debe resolver oportunamente aquellas cosas que les lastiman, para que no se conviertan en heridas permanentes, sólo así podrán disfrutar de una vida matrimonial de paz y libertad. Para recordar * Las heridas no sanadas impiden el establecimiento de nuevas y positivas actitudes y relaciones. Hacen aflorar la inseguridad, la desconfianza, la duda, el temor y la soledad. * Al reconocer el evento o situación que nos ha lastimado, estaremos dando el primer paso para la superación de la situación que nos lastimó. * El perdón permitirá ir sanando el corazón de las personas heridas. Por Jesús Rosales

jueves, 15 de noviembre de 2012

"BORRANDO LAS HERIDAS DEL PASADO" Ninguno de nosotros está exento de heridas y traiciones, menosprecio y ofensas. El asunto es que hacemos con ellas. Generalmente ante una herida en nuestra piel, de acuerdo a su tamaño vamos a especialistas que puedan ayudarnos. Cuando es un lugar visible, tratamos que no nos quede ninguna cicatriz, y nos olvidamos completamente de ella. Muchas veces sí quedó algo visible solamente lo recordamos cuando de pronto alguien nos pregunta ¿Qué te sucedió? ¿Pero qué sucede cuando las heridas son en el alma? ¿Sabía usted que hay una manera de apretar la tecla de “delete” para borrar ese pasado que ocasionó la herida, el mal recuerdo etc.? ES EL PERDÒN, cuando usted perdona de todo corazón al que lo hirió, no regresará nunca más hacia atrás a recordar algo que te causó dolor. La pregunta es ¿Para qué vivir dos, tres o cien veces lo que te causó dolor? Lamentablemente, muchas personas se olvidan de este gran beneficio de perdonar al ofensor, para liberarse uno mismo. Piensan que no se lo merece; y si una persona no se arrepintió, de todo corazón de lo malo que hizo: Lo volverá a hacer. Usted debe cuidar su corazón, para que no lo vuelvan a herir pero, también debe cuidarlo perdonando de manera que no vuelva al pasado, sino que viva el futuro en expectación de gloria, sin dejar que esas cosas del pasado lo vuelvan hacia atrás. Recuerde Jesús vino a sanar a los quebrantados de corazón, si algo te quebrantó, la tecla “delete” de tu alma que es el perdón y esta es la clave para vivir en gozo. ¿Quiere hacerlo hoy? De lo contrario Dios respeta su decisión pero recuerde… EL HIZO TODO PARA QUE VIVAS UNA VIDA ABUNDANTE, CUANDO PONEMOS POR OBRAS SUS PRINCIPIOS. Oscar Agüero.

martes, 2 de noviembre de 2010

EL ARTE DE ESTAR BIEN.

Si no queremos enfermar… expresemos nuestros sentimientos. Las emociones y sentimientos ocultos, reprimidos, terminan en enfermedades como la gastritis, úlcera, dolor lumbar y de la columna.

Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera en cáncer. Entonces, vayamos a un confidente para compartir nuestra intimidad, nuestros secretos, ¡nuestros errores! ¡El diálogo, el hablar, la palabra, son remedios poderosos y una excelente terapia!

Si no queremos enfermar… tomemos decisiones. La persona indecisa se mantiene en duda, en ansiedad, en angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones y agresiones. La historia de la humanidad se ha escrito por decisiones. Decidir es precisamente saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar a otros. La gente indecisa son víctimas de malestares gástricos y nerviosos y de problemas cutáneos.

Si no queremos enfermar… encontremos soluciones. La gente negativa no encuentra soluciones y agrandan los problemas. Prefieren la lamentación, el chisme y el pesimismo. Es mejor encender un cerillo que lamentarnos de la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce una de las cosas más dulces que existen. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

Si no queremos enfermar… no vivamos por apariencia. Quien oculta la realidad, pretende posar y siempre quiere dar la impresión de estar bien. Quiere ser visto como perfecto, relajado, etc., pero está acumulando toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. No hay nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Estas son gente con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital y el dolor.

Si no queremos enfermar… aceptemos. El rechazo de la aceptación y la ausencia de la auto estima, nos hacen alienarnos a nosotros mismos. Estar en paz con nosotros mismos es el núcleo de una vida saludable. Los que no aceptan esto, se tornan envidiosos, celosos, imitadores, ultra competitivos y destructivos. Seamos aceptados, aceptemos que somos aceptados, aceptemos las críticas. Es sabiduría, sentido común y buena terapia.

Si no queremos enfermar… confiemos. Quien no confía, no se comunica, no está abierto, no se relaciona, no crea relaciones profundas y estables, no sabe cómo hacer amistades genuinas. Sin la confianza, no hay relaciones. La desconfianza es falta de fe en nosotros mismos y en la fe misma.

Si no queremos enfermar… no vivamos la vida tristes. El buen humor, la risa el reposo, la felicidad. Estas reponen la salud y traen larga vida. La persona feliz tiene el don de mejorar el ambiente dondequiera que viva. “El buen humor nos salva de manos del médico”. La felicidad es salud y terapia.



El pensamiento de hoy trae buenas noticias para quienes buscan continuamente alguna receta que les ayude a prevenir enfermedades. Su autor precede cada párrafo con la frase “Si no queremos enfermar…” y eso debería animarnos a todos. No cabe duda que nuestro estado anímico influye en gran manera en nuestro organismo y su salud. De hecho, que el origen de una enfermedad sea psicosomática, no la hace menos “enfermedad”. Así que, espero que sepamos tomar y valorar los sabios consejos del pensamiento de hoy… para nuestro bienestar tanto nuestro como el de quienes nos rodean. Que Dios les continúe bendiciendo.



Dr. Dráuzio Varella; enviado por Kartik Bodawala

miércoles, 7 de abril de 2010

Paz En Medio De La Tormenta...


Cuántas veces por problemas ajenos a nosotros mismos se levantan tormentas que arrasan no sólo a una persona o a una familia, o a una ciudad, sino a todo un país o al mundo entero. Problemas que están fuera del alcance de nuestras manos. Y nos preocupamos porque nos afecta lo que ocurre a nuestro alrededor. Y si es alguien más cercano se llega a la desesperación y hasta a la angustia. Hay familias que se han desquebrajado con la separación de los padres, por la muerte o el secuestro de un ser querído, por no haber mantenído la calma en medio de la tormenta. Algunas personas son tan vulnerables que por la tristeza se aislan y se niegan a la ayuda, creyendo que no se les entiende, y les cuesta tánto superar esa experiencia que las depresiónes comienzan a dominarles y los hace presa de una tristeza profunda y desvastadora. En ocasiones con finales trágicos.
No es fácil mantener la serenidad en medio de tanto dolor o enojo, pero tampoco se resolverá si nos desesperamos, porque no veremos con claridad la posible salida, ni obraremos con justicia, y no seremos imparciales, y eso empeorará cualquier problema que se enfrente. En un problema conyugal la serenidad sería lo ideal.
En el caso de una muerte de un ser querído hay que entender que es una ley natural como el nacer, y que llegará algún día, y que desde antes de que eso ocurra, debemos estar conscientes de ello. Sin duda la separación es muy dolorosa, Y hay que darle su tiempo al duelo, pero no caer en una tristeza larga y profunda que termine robándonos la alegría de seguir viviendo.
En un caso de secuestro, aparte de doloroso, es angustiante por la presión que ejercen sobre los familiares y por el peligro que corre su ser querído, ya que no saben si lo volverán a ver. Pero aún así hay que mantener la calma, la serenidad ante todo.
Si miramos hacia Dios, pidiendo ser llenos de su paz y sabiduría, nos mantendremos ecuánimes, con una paz que sobrepasa todo entendimiento y con una mente clara para resolver con sabiduría, con amor, justicia y paciencia cualquier problema o evento que surja. Estamos viviendo tiempos muy difíciles y violentos en todo el mundo, y hay que prepararse para ello, no sólo para sobrevivir, sino para "vivír" plenamente aún en ésas situaciónes, llenando nuestro corazón de amor, para darlo generosamente día a día, practicar la paciencia, la compasión, la misericordia, y el gozo que tanta falta hace en la humanidad. Ser luz donde estémos... Como también estar siempre gozosos. Que nuestra alegría contagie al mundo entero. Tal vez al principio será dificíl conservar la serenidad y una actitud gozosa, y tal vez mil tormentas amenacen alrededor, pero conforme desarrollemos la plena confianza en Dios, aprenderémos a tener tranquilidad y a no borrar jamás una sonrisa. No dejemos que nada ni nadie, nos robe la paz, la fortaleza y la alegría.
Tal vez en éste momento estás pasando momentos difíciles. Sin embargo quiero a animarte a continuar, a no volver atrás...a dirigir tu mirada a Jesús y recibir de El las fuerzas necesarias para avanzar paso a paso...pero con firmeza y confianza.


Autor: Betsy Z Zav

lunes, 15 de marzo de 2010

EL PERDÓN.

El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.
Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan, pues confundimos
esencialmente lo que es perdonar, y nos resistimos a la posibilidad de
empequeñecer los eventos ocurridos u olvidados.
El perdón no es el olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento.
No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió,
ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos,
que nos causaron dolor o enojo.
Creemos erradamente, que el perdón debe de conducirnos inexorablemente
a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor
y por tal motivo lo rechazamos.
No implica eso para nada, el PERDÓN es únicamente PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie, o modifique su conducta
pues lo más probable es que esta persona no cambie, y es más a veces se ponen hasta peor.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
El perdón se debe de realizar "sin expectativas", sin esperar que nada suceda.
Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano,
y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando ésta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente
no perdonamos de corazón, pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento.
Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.
Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.
No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado,
el pasado no tiene como ser cambiado.
Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza
y desolación que vivimos, y lo mal que nos sentimos.
Al esperar una disculpa, que se acepta el error, nada de eso cambiarán los hechos ni lo ocurrido
en el pasado, solo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu, yá que neutraliza
los recursos emocionales que tenemos.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a Ti mismo,
por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron
y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptemos que somos APRENDICES!
Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer
las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.
Perdona Para Que Puedas Ser Perdonado.
Recuerda Que Con La Vara Que Mides, Serás Medido...
Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen,
bendecid a los que os maldicen...
Porque si amas a los que te aman, ¿qué mérito tiene?
"EL AMAR EMBELLECE TU ALMA, Y EL PERDONAR TE ENGRANDECE".

Autor: zareth